domingo, 12 de abril de 2009

Loco de mar

Dicen que al loco de mar una medusa con un beso en alta mar le robó su mejor edad, su mundo de redes y velas, con aromas de brea y sal.
Tuvo que dejar su pequeña casita encalada, su querida calleja empedrada y su tan valiosa sencilla felicidad. Pasó el tiempo y ella le destrozó su firmamento y en despojos lo convirtió. Por ella renunció a su mundo, perdió su rumbo y embarró.

Su pelo es de espuma, su pupila está trazada con el baile de un pulpo bajo el mar, su piel huele a limón, sus labios saben a moscatel y sus manos a canela.
Ahora alejado de aquella maldita isla, se encuentra buscando a una sirena que nada en sus sueños, que le canta la más dulce melodía mientras le colma de caricias en la orilla. Y enloquece por ser su dueño, convirtiéndose así en un vagabundo de orillas.

Cada tarde viene a esperar una estrella, habla con el viento por si la ha visto, ya que su único pensamiento es poder dar con ella. Ante su resignación le pregunta a las olas de su posible existencia.
Dicen q es feliz, que es una gaviota que vuela sin bando y sereno, y que como siempre sonriendo, la sigue esperando.

Cada día el sol de levante le despierta y calienta su aire, para luego ser acompañado por el poniente en el atardecer, con el que descalzo en la arena mira como el sol se muere en la mar dorada y serena. Siempre regresa caminando con esa pena. Sabe que se va arrugando su piel morena, pero mañana vuelve a venir para poder verla…

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